Me dejaste tendida en el suelo, y cuando mas necesite que me golpearas me levantaste y aliviaste el dolor.
Cuanto me arrepiento de haberte escuchado, cuanto lamento haber podido notar tus ojos entre la multitud, entre líneas de amor, y de venganza.
Deseé que me tocaras, deseé que solo voltearas por mi, deseé que no me acompañaras, que no estuvieras.
Tuve miedo de escuchar lo que tenias para decir, y nuevamente creí saber mas, creí poder engañarme diciéndome que al parecer la obsesión había tocado mi puerta, esos destellos de felicidad y comprensión, envuelta en la dulzura de tus ojos. Cuanto deseé no tener que verte fijamente, que no repitieras eso, que no hubieras pretendido enseñarme lo que es amar, no tener que ver insectos volando a nuestro alrededor, que me dejaras tendida en medio de la pista para que viera mas allá de mi extraño dolor, que no secaras mis lágrimas invisibles mientras mi voz se partía en mil, deseé que no fueras, deseé no tener que repetir tu nombre en mi mente, mientras esta se pierde entre tus fotos.
Pensé que solo nos faltaba el aire, que no necesitaba tocarte para sentirte mío. Pero hoy entiendo que perteneces a alguien mas, que tu mente vuela donde no hay suicidios, donde no necesitas escapar para ser libre, donde no existen horas, ni días. Pensé que podríamos despegar, volverme a encontrar, volver a soñar, volver a entender el brillo de mis ojos… ahora quiero perderme y volver a repetir lo que sabía de ti, que no quiero verte, que no quiero estrellarme en tu desprecio, en palabras que no son mías.
Piérdete de mi vista, déjame con la dulce sensación de que me tienes presente en tu mente, de que no olvidarás mi nombre. Nada volverá a repetirse.
Falto una canción.
No hay comentarios:
Publicar un comentario