martes, 24 de enero de 2012

Carrera

Siempre pensé en el sonido de tu voz, siempre necesite mas de ti a pesar de la
distancia, quizá no escuchaste mis lamentos, ni mis frases melódicas, quizá
éramos demasiado grandes para comprendernos, para necesitarnos, para
reemplazarnos. Disculpa por dejarte en la puerta, queriendo destruir el
mundo y mi alma sin sentido alguno, no comprendiste el amor que tenía, libre
de pudores, de tabús, de ataduras, libre para amar al mejor postor, siempre
te necesite en mis treinta, pero la melodía de tus canciones aún recorren mis
oídos, tus besos temblorosos, tus manos sudorosas, tus ojos de niño al ver
mi desnudez, curioso de tocarme, de gustarme, de sentirme, comprendiste el
lenguaje de mi piel, la suavidad de mis caricias, los momentos de descansar
uno con el otro, de necesitarnos, de maltratarnos, de mirarnos, de encontrar
en cada detalle la astucia del otro por compenetrarnos un poco mas.
Te recuerdo perfecto, el rubor de tus mejillas, las palabras que decías,
los encantos que me envolvían mucho mas a ti, que nunca olvide, que nunca te
olvidaré.
Sé que esperabas que muriéramos juntos, que tengamos mas que descendencia, que
seamos reales, que jugáramos a mentirnos para saborear nuestro futuro.
Ahora no me miras, ahora no quieres escuchar mi nombre por las calles, ni
recordar que perdimos nuestra inocencia en el mar del sudor de nuestros cuerpos,
cuando comenzábamos a sentir atracción, el momento de que nuestras manos no
piensan, que mi piel quemaba al roce de la tuya, de explorarnos, de sentirnos
uno, y no dos como todos piensan.
Lamento tanto lo que pasó aquella noche,
pero no necesitábamos mas de esto.
Como llegabas a mí, es lo que mas tengo
presente, tu caminar, la manía con tu cabello, con tu nariz, con tu cuerpo.
El encanto de seducirnos en cada partida de monopolio, llevándonos a los
aires, donde nadie escuchaba, donde nadie miraba, donde las mentiras nos llenaban
el corazón.
Te amaba tanto, te deseaba tanto, te recordaba tanto.
Cuando pedí por ti después de años, me decepcioné de que nunca respondieras, de
que ahora tu curiosidad era por alguien mas, alguien que se desapareció ni bien
fue tuya.
Háblame, dime que ya no me odias mas, que despertaste pensando que pasaba en mí,
háblame y hazme entender de que no eres mas aquel chico que traía girasoles a mi
casa, que no eres mas aquél que componía canciones con mi nombre, aquél que
pintaba nuestras fotos juntos, aquel que no importaba lo tonto que se viera
con globos en la cabeza por tan sólo verme sonreír, que compartía cada merienda
conmigo. Cuánto llegué a necesitarte, cuánto llegué a querer dejarme, cuanto
lloré viendo por mi ventana a ver si venías por mi, cuanto lamento que no
pasara nada ni en sueños.

Gracias, porque me diste mas amor que cualquiera, me diste a alguien a quien
recordar en momentos negros. Y tu ahora eres mi "Carrera" favorito. Seguirás
como número uno, como alguien que nunca pasará a segundo plano. Gracias, por
poder decir de que tuve mi príncipe azul a la vuelta de mi casa.
Yayita.

No hay comentarios:

Publicar un comentario