domingo, 5 de febrero de 2012

Mátate.

Nemesis volvió al ataque, te dejó sin aire, te mató con solo esconderse detrás del
mostrador, detrás de tu cabeza. Su verdadero nombre era cautivador, enloquecedor,
atador por casi una década.
Tu naturaleza es volar, tu alma se mezcla con las nubes, se mezcla con lo alto de tu
voz, con lo tieso que pareces al tomar alguna foto, sonríe, dejáte sentir relajado,
duerme, no dejes que las canas llenen tus cabellos de inconsciencia deslumbrada
por lo frío del invierno, sígue hasta donde los llantos te alertan.
Ir sin tener como abrir puertas, aún en estos tiempos, tienes orgullo de esperar
a que te noten como un ser humano dispuesto a tocar el sol, dispuesto a esperar
a conseguir, a tomar lo que era tuyo desde un comienzo.
Así, con palabras tan simples destruyes mi sinismo tatuado en la piel, así
despeinado no noto la rareza de tus pasos, el momento de subir, de no mirar mas, de
desaparecer, de no saludar, sigues hacia el mar. No te das cuenta de que no son las
pastillas tu felicidad, de que no es manzanilla, sino descanso placentero, de sentirse
aliviado mas allá de dormir dos horas, eres invencible, solo pide amor y deja atrás lo
que te aturde.
Destrozas cada marca, desenmascaras la latitud de una ciudad hipócrita, de un monumento
de lealtad llena de arena. Eres mejor que Hendrix y lo sabes. Pero respira, deja en el
escenario aquellos miedos que te atan a seguir así.
Dispara, desencadenate, termina de una vez, que lo que tocas es desorden, que no hay mas
suelo que el tuyo, que no fué el hecho de correr, sino de avadir, sino de miedo, sino de
nombres repetidos simultáneamente.

No hay comentarios:

Publicar un comentario