Este es un gran cuento, de aquellos que solo puedes ver en televisión y algunas películas tontas que publican cada semana en nuestras carteleras. Y me burlo, porque lo encuentro mas gracioso que Bugz Bunny, o que South Park. Inconscientemente hay sombras a diario, hay miradas fugases que no dicen nada, que no producen nada, mas que la sensación de acostarse.
Él es tan perfecto, que asusta, y la verdad que no se equivocan, es tan dulce que mata, pobre Su, pero mirar no es malo si es que no tiene dirección alguna, pero si miras fijamente ves que caminando mas allá veras su palacio para ciegos como nosotros, porque sufre, porque bebe, pero te conquista hasta el punto de pedir mas, hasta el punto que olvidas que hay mas gente a tu alrededor, es tan encantador como Cristian Meier, aquel que el tiempo no existe, que te amenaza con su delicadeza para rozar tu piel.
Palabras que te envuelven. Siempre es de noche, pues para ser lo que él quiere nadie debe oír sus palabras, nadie debe notar su rostro lleno de ansías de tocar algo mas que sus manos, las ganas que guarda te animan a probarlo, a las expectativas son tan altas que no hay caída al hoyo.
Pero siempre será así, quiere tener conciencia y honestidad pero no se revela en sus ojos, quiere ver su interior pero aún no lo encuentra, siempre le faltará algo, y esta vez no esta permitido fracasar.
Probará una miel inigualable, aquella que querrá por un buen tiempo, la mirará y observará, y siempre estará atado a continuar con sus visitas clandestinas, con el gran título de "amantes" porque no hay aros de por medio, solo acuerdos verbales, acuerdos ilegales.
No hace falta preguntar tanto, sabe que eso acabará con cada amanecida, te lo pierdes, porque es muy fácil tenerlo, guardarlo y olvidarlo.
No hay comentarios:
Publicar un comentario